Viva México.
Siempre me he preguntado por qué en Septiembre dicen eso. Es una frase con un alto valor simbólico, todo un emblema, un estandarte verbal para la sociedad mexicana. Una frase llena de orgullo, de pasión, de fuerza. Para mí, esa frase es como decir "orale".
Si al haber leído estas pocas líneas ya estás pensando "eres un malagradecido con México" o "pinche wey malinchista" (aunque no aplique del todo con el contexto), deja de leer esto.
En septiembre se conmemora la Independencia de México del gobierno español. Toda una hazaña lograda por el pueblo mexicano, cuando se levantaron en armas y decidieron ponerle fin a la tiranía peninsular. 100 años después, Emiliano Zapata dijo de una forma heroíca: "Prefiero morir de pie que vivir de rodillas".
Volteo a mi alrededor, vivo mi vida cotidiana, trato de introducirme en la realidad de los demás, y con lo único que me encuentro es con gente corrupta, estúpida, mediocre, carente de virtudes, de sentido común; gente con afán de chingar, gente que a la primera oportunidad que tenga te perjudicará de alguna forma. Veo una sociedad retrógrada, egoísta, racista, enajenada con sus miserables vidas vacías que no valen un carajo, despreocupada por el medio ambiente en el que viven y contaminándolo a más no poder, sin una meta que vaya más allá de adquirir posesiones materiales. Una sociedad controlada y lobotomizada por la televisión, ese monstruo globalizador que le dice a la gente cómo vivir, cómo pensar y cómo actuar de una manera absurda.
En mi país nos sentimos muy orgullosos apoyando a la Selección de Fútbol, o cuando algún paisano logra hacer algo importante a nivel internacional. En mi país la gente se automotiva diciendo "somos mexicanos y somos bien chingones", por el simple hecho de haber nacido aquí.
Me rehuso. Me rehuso a pensar, a ser y a vivir de esa forma. No tengo los huevos para gritar "Viva México, Viva la Independencia", cuando somos un país sometido por nuestro vecino del norte, al cual, por cierto, le lamemos los zapatos mientras él nos desprecia y aborrece cual si fuéramos basura. Un país sometido por la religión católica, esa mafia disfrazada que según los dirigentes de la iglesia su función es guiar a los mexicanos por el camino de "la palabra de Dios", mientras que en realidad
sólo se entromete en asuntos del país que no le incumben -en especial en la política- para así "quedar bien" con el pueblo, a la vez que hinchan sus bolsillos de dinero.
Somos un país sometido por la ignorancia, por la dictadura, por los medios, por la corrupción, por la estupidez de las masas, por el complejo de "me vale madres". Somos cualquier cosa, excepto un país independizado/independiente.
Es difícil para mí encontrar un motivo para sonreirle a México. No puedo sentir orgullo ni pasión por un país en el que tengas miedo de salir a la calle, no por la delincuencia, sino por temor a la policía que espera ansiosa arrestar a quien vea caminando en la noche para "sacar una mordida". Un país en el que la corrupción esta presente en todo momento. Un país atascado cultural y socialmente. Un país en el que no existe conciencia ecológica. Un país donde la predominante doctrina religiosa que intenta predicar la moral y los valores es la misma que alguna vez vino a imponernos sus creencias por medio de las armas. Un país donde ya no se forjan líderes, sino ovejas.
Hemos perdido nuestra identidad. Los mexicanos en verdad se jactan de su riqueza cultural, siendo que miran con desprecio a las poblaciones indígenas que aún sobreviven y mantienen vigentes antiguas actividades folclóricas. Los mexicanos no se interesan en aprender sobre sus antepasados, y no forzosamente sobre sus costumbres y tradiciones, sino sus avances arquitectónicos, comerciales, de comunicación, etc. Nosotros hablamos un idioma que nos impusieron, y aprendemos un segundo idioma por necesidad, ni siquiera es por convicción. Humildemente he tratado de hacerle tributo a las raíces de mi país escribiendo canciones con temática azteca, y la primer reacción de la gente al escuchar esto es de burla. Cuando le llamo la atención a alguien por tirar basura me ignoran, hasta me mientan la madre. Es absurdo gritar "Viva México" cuando no existe una verdadera razón que te motive a hacerlo.
Alardeamos sobre nuestros recursos naturales al mismo tiempo que se permite la tala inmoderada, la contaminación de bosques, selvas, ríos, océanos. Producimos mucha más basura de la que podemos procesar y reciclar. Y hablando de reciclaje, si en México no hay conciencia de "tirar la basura en su lugar", sería una barbaridad pensar en la cultura del reciclaje a gran escala. Permitimos la cazería y la venta de animales en peligro de extinción. Lanzamos bióxido de carbono a la atmósfera en cantidades exorbitantes y ni siquiera nos preocupamos por plantar árboles para "tratar de contrarrestar" los efectos del smog. Somos un país totalmente contradictorio.
Sólo un pequeño y vago recuento en general de lo que hace, o no hace la sociedad mexicana. Sociedad de la cual soy parte. No me llena decir "Soy Mexicano". En verdad que no. Simples palabras como "Viva México" encierran un enorme significado que es y ha sido forjado por grandes héroes, exponentes de la visión de evolución, desarrollo comunitario, ideales propios y verdadera independencia. Personas como Moctezuma II, Emiliano Zapata, y Miguel Hidalgo -por nombrar sólo algunos- son los que realmente le han otorgado el significado a esa frase, y por encima de todo, son fuente de inspiración para muchos que quieren hacer algo por su nación. Pero no sólo ellos merecen reconocimiento. Aún existen personas con esa misma visión, ese mismo sentimiento de compromiso con la tierra que los vio nacer. Un compromiso fundamentado en la equidad, la libertad, la calidad de vida, el mejoramiento del país. Todo aquel que contribuya con su patria con el único fin de hacer a este país un lugar mejor, es un héroe: ecologistas, historiadores, pacifistas, etc. y quien sea que haga una labor desinteresada, ya sea ayudando a la gente necesitada, haciendo campañas de reciclaje, de reforestación, desmintiendo dogmas y doctrinas falsas que no contribuyan al desarrollo intelectual, involucrándose en los problemas de la sociedad, poniéndose en los zapatos del otro. Esas personas comunes y corrientes (pero no abundantes) son los nuevos héroes que, aunque no sean reconocidos como tales, día con día aportan un grano de arena para cambiar a su país, a su mundo. Porque ellos están conscientes del valor de la solidaridad y del verdadero amor a la patria. Ellos también son verdaderos héroes.
No todos entramos en el conjunto promedio de "mexicanos orgullosos".
Más allá de ser parte de México, estoy colocado en un plano diferente, un plano libre de fronteras, de limitaciones territoriales, raciales, sociales, y demás clasificaciones estúpidas. Mis únicas limitaciones, están en donde yo quiero que estén. Más que decirme "Mexicano", antes, mucho antes que eso, soy parte de este planeta, el mundo que rodea y del cual es parte México. He nacido dentro de cierta extensión territorial, pero eso no implica que tenga que estar orgulloso del lugar de donde provengo solo porque sí. Y esto aplica para todas las naciones del mundo. Yo mismo me autoproclamo Terrestre, hijo de la Tierra y no sólo de México.
No soy un desentendido con mi país. Me he hecho el compromiso de hacer algo, algo significativo y concreto por esta tierra de donde vengo, donde vivo, donde he crecido y donde he aprendido a ser como soy. Y no porque quiera sentir orgullo de mi tierra natal, sino porque quiero ser digno de merecer un lugar en este mundo. Quiero ser digno de respirar sin el remordimiento de saber que he hecho algo malo en contra del ambiente. Digno de saber que cuento con alguien sin haber perjudicado a otros. Digno de vivir. Digno de estar aquí.
Ahi encontré mi motivo para sentirme orgulloso de ser Mexicano. Porque entre tanta confusión, tanta ignorancia, tanta debilidad, tanta corrupción, este país a visto nacer gente que comparte mi pensamiento, mi entusiasmo, mis ganas de vivir. Gente que tiene un compromiso con México, dispuesta a estudiar, conocer, leer, tomar conciencia de la realidad y cuestionar todo: tabués, limitaciones culturales, dogmas y creencias falsas que impiden el desarrollo del país. Pero lo mas importante de todo, gente que tiene el compromiso, las ganas y la certeza de hacer algo por el país y mejorarlo, para así ser dignos de merecer un lugar en él.
El 15 de septiembre NO es una fecha para ondear una bandera, beber hasta la inconsciencia, comer como degenerado y alardear de ser muy patriota. Son los medios, el gobierno y la masa babeante de la sociedad quienes imponen esta fiesta para apendejar al pueblo y no darnos cuenta de la deprimente realidad en la que vivimos.
Jamás me cansaré de decirlo. ¡Razona las cosas! Analiza y cuestiona TODO, incluso este texto, para así formar tu propio criterio, tus deducciones, tu elección, tus propios ideales. Involúcrate en tu país, propón ideas, soluciones, actúa, no seas parte del sistema impuesto, haz algo por tu tierra natal para que puedas sentirte orgulloso de ella.
Esto es lo que me ha hecho encontrar un motivo para ser Mexicano con orgullo. Esta es una tierra rica en historia, cultura, recursos naturales y paisajes. Una tierra que ha visto nacer grandes héroes. La tierra donde nací y me he esculpido a mi mismo en un entorno hostil a base de un criterio que yo he forjado sin seguir doctrinas pendejas ni caminos falsos. En esta tierra me he esculpido a mi mismo tal y como soy: yo mismo.
Cuando logres comprender esto, entonces ahora si vamos a gritarle al mundo ¡Viva México Cabrones!
"Sin murallas, sin fronteras, nací libre y sin bandera."
-Eduardo Gandur-
viernes, 14 de septiembre de 2007
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